Es una forma técnica del crochet practicada especialmente en Irlanda y a lo largo de la costa oeste de Francia. Originariamente se utilizaba para reemplazar al encaje, y se desarrolló con carácter propio hasta constituir una verdadera técnica, que provoca todavía gran admiración.
El crochet irlandés está formado por una serie de piezas de crochet que representan rosetas, hojas y formaciones de tallos, las que luego se fijan con alfileres sobre una base, y después se unen entre sí para formar una unidad.
Se describe a continuación la roseta irlandesa, que es un ejemplo típico de esta técnica de tejedura. Hacer una base de cadenetas y unirlas para formar un redondelito; en lugar de hacer la elevación de dos cadenetas, tejer alrededor de estas cadenetas una cantidad de puntos (no se teje, pues, en los hilos del punto anterior, sino alrededor de toda la cadeneta). Introducir la aguja directamente en el redondelito, tomar el hilo con la aguja y pasarlo. De esta forma, tejer hasta cubrir totalmente el redondelito. Cerrar el último punto con un punto bajo sobre el primero. Se ha obtenido de este modo un circulito muy firme sobre el que se proseguirá trabajando.
El paso siguiente consiste en dividir el redondelito en partes; es decir, sobre el redondelito, tejer arquitos de cadenetas que formarán las hojitas de la roseta. Se tiene, por ejemplo, una cantidad de puntos divisible por seis. Tejer, entonces, tres cadenetas y tejer un medio punto en el tercer punto del redondelito, nuevamente tres cadenetas y un medio punto en el sexto punto. Seguir de este modo hasta volver al punto inicial. Fijar entonces el último punto sobre el redondelito base, que ahora tiene seis arquitos sueltos sobre los que se formarán los pétalos de la flor. La forma de tejer estos pétalos queda a elección de la tejedora: puede trabajarse con varetas, varetas dobles, o con medios puntos, o mantener una combinación de puntos.
Como en el redondelito base, tejer alrededor de las cadenetas, es decir que no se introduce la aguja en los puntos, sino alrededor de ellos. En el primer arquito hacer, por ejemplo, un medio punto, una vareta, una vareta doble, una vareta y un medio punto, con lo que se logrará un pétalo sobresaliente; también se puede trabajar sólo con varetas. Cuando el primer pétalo está listo, seguir con el segundo y continuar hasta terminar todos los pétalos.
Cuando en la primera hilera se encuentren tejidos todos los pétalos, introducir la aguja por la parte de atrás del tejido y tomar una lazada del punto donde se empezó el primer pétalo; luego hacemos una serie de cadenetas para formar una nueva serie de arquitos, los que van a quedar detrás de los pétalos. La cantidad de cadenetas de cada arquito tendrá que ser algo mayor que la de la primera vez, a fin de que esta nueva serie de pétalos asome por detrás de la primera. Hay que tener la precaución de que los arquitos queden bien tirantes detrás de la labor, que no queden demasiado grandes.
Proceder ahora a confeccionar la segunda hilera de pétalos que, como ya se ha dicho, quedarán detrás de los pétalos que se hicieron anteriormente. Esto es justamente lo que caracteriza al crochet irlandés: el tejido en capas superpuestas. La segunda serie de pétalos deberá ser, por supuesto, algo más grande que la primera para que sean bien visibles. Después puede intentarse hacer una tercera hilera o más, una detrás de la otra. En cada hilera los pétalos pueden tener diferente forma, pero es de buen gusto cuidar que todas ellas armonicen entre sí para no obtener un conjunto desordenado.
, asi podemos citar la fuente, o la futura remocion de la misma.