El pino es uno de los elementos más representativos de la decoración navideña. Puede usarse recién cortado, para un adorno de la mesa de último momento o llevarse al interior de la casa y llenarlo de adornos coloridos.
Sin embargo, se debe tener especial cuidado en no usarlo para decoraciones prolongadas, ya que las agujas, perennes cuando el árbol está en tierra, se transforman rápidamente en caducas cuando se lo corta.
Para lograr una utilización más adecuada, se puede proceder a su deshidratación o conservación a partir de elementos de droguería, como por ejemplo el caso de la glicerina.
Para ello, una vez cortada la rama de pino, ciprés o tuya, se deberá machacar la parte leñosa de la rama y sumergirla en su totalidad en una solución de glicerina y agua en partes iguales. Se entibia la preparación en un recipiente que no puede ser de aluminio, para que ambos elementos emulsionen bien. Se agregan dos cucharadas de alcohol fino y se sumergen las ramas necesarias, durante dos días (dependerá también de la cantidad de pino que se quiera hidratar), cuidando de dar vuelta el material varias veces, a fin de permitir la hidratación en su totalidad.
Retirar del medio líquido y colgar en manojos con las puntas hacia abajo, en lugar seco y sombrío, bien aireado.
Al finalizar esta operación, se contará con un pino que conservará la textura y turgencia de sus agujas, pero que habrá perdido su color vivaz. Si se desea, se puede teñir tintura básica que se disolverá en alcohol o en agua hirviendo. Sumergir en la preparación una vez que está tibia, dejar por el término de 1 hora, revolviendo constantemente a fin de lograr un teñido parejo. Luego, se enjuaga con agua jabonosa, preferentemente con algún limpiador de fibras naturales, tejidos o lanas, y se agrega una cucharada de vinagre por litro de agua en el último enjuague para preservar el color.
, asi podemos citar la fuente, o la futura remocion de la misma.