Si existe realmente un trabajo típico de manualidades que se ha puesto especialmente de moda, ese es el tridimensional, o cuadro de tres dimensiones.
No tiene más secreto que el de utilizar para ello tres o cuatro láminas iguales, con un bello motivo o diseño, y elegir adecuadamente esas zonas o esos detalles a los que deseamos dar volumen, con lo que la figura adquiere una dimensión especial, a base de este trabajo.
Son diversas las modalidades que usan los distintos artesanos para llevar el cuadro adelante, pero nosotros optamos por la que nos parece no sólo más fácil, sino de íesultados más atractivos o espectaculares. Es importante en todo momento usar de la limpieza y cuidar al máximo los más pequeños detalles. Sin otras recomendaciones especiales, siguiendo paso a paso las explicaciones de las propias fotografías, todos podemos realizar este dimensional, con un motivo universal como es el payaso, original de nuestro director de arte.
Materiales: un tablex, pegamento, barniz porcelana o francés, tinta china sepia, tijeras, cuchilla, palillos y sílicona.
Lijamos el tablex y la lámina por el reverso, con lana fina. Embadurnamos con pegamento toda la superficie del tablex. A la hora de pegar la primera lámina, comenzamos por una esquina, presionando con la mano.
Antes de comenzar a recortar las otras láminas, debemos estudiarla a fondo, para recortar las partes que queremos dejar más sobresalientes. Ya tenemos recortadas esas partes del dibujo que han de adquirir volumen. El secreto de las tres dimensiones está en la elección de estos detalles.
Como perseguimos un trabajo bello y minucioso, pintamos de tinta china sepia los bordes, a fin de que, una vez colocados, los blancos no destaquen. Elegida la primera pieza, la arqueamos con la mano y la rellenamos de silicona, extendiéndola bien con un palillo. Es un paso muy importante. Colocada la pieza en su lugar sobre el original, cuidamos que la silicona baya sido bien cubierta por toda la zona y con un palillo pegamos los bordes. Cuando hemos pegado ya las piezas de la primera lámina, esperamos unas horas a que seque bien la silicona. Una vez ya seca, cuidamos de quitar los restos de los alrededores y de las uniones.
Con una cuchilla, y minuciosamente, vamos recortando las zonas más delicadas. En estos detalles nos estamos asegurando la calidad del trabajo. Comenzamos ahora a pegar otras piezas de una nueva lámina.
Otras zonas o piezas serán la siguiente lámina, la parte que quedará más sobresaliente. En este caso, hemos optado por la boca, la nariz, la flor, el sombrero...
Cuidadosamente, con las manos, vamos colocando lo que es la tercera posición o pieza, donde sólo es importante que el montaje coincida exactamente. Como en los pasos anteriores, nos ayudamos de un palillo para pegar los bordes. Ya hemos usado además de la lámina principal, tres láminas de las piezas elegidas.
Antes de aplicar el barniz o cola blanca para tres dimensiones, nos aseguramos de que el acabado anterior ha sido perfecto. Con un pincel aplicamos el barniz.
Hay que embadurnar toda la lámina sin ningún miedo, procurando que las pinceladas vayan siempre en el mismo sentido. Quedará todo blanco, pero pasadas unas horas volverá a ser transparente.
Cuando el trabajo ya está completamente transparente y ha secado, aplicamos el barniz porcelana o francés. No nos asustemos porque queden partes blanquecinas, volverá a ser transparente.
Ya tenemos el trabajo terminado. Dependerá del brillo que queramos dar al cuadro el número de capas de barniz que aplicaremos; pero entre capa y capa debemos dejar que se seque.
Esta es una bella forma de enmarcar nuestro cuadro de tres dimensiones, pero, naturalmente, cada uno tiene sus preferencias personales y debe hacerlo como guste.
, asi podemos citar la fuente, o la futura remocion de la misma.