Elementos comunes, fáciles de conseguir en todas las casas, y un poco de color, van a ser la base sobre la que construiremos un bonito -collage», con el que recrearemos una aldea retirada en lo más intrincado de las montañas. Prácticamente todo cuanto hallemos a mano en el hogar puede servir para nuestros fines: con cartón de embalaje -de canutillo- simularemos los montes; simples cajas de cerillas serán las estructuras de las viviendas, y para que todo se aproveche, las cerillas de madera harán el papel de sólidas vigas; lentejas y judías serán tejas o rocas, según convenga. ¿Que es necesario añadir unos relieves irregulares? Pues utilizamos trozos de papel higiénico. Todo ello bien compuesto, graciosamente distribuido y coloreado de manera conveniente, dará lugar a una obra plástica muy modernista, de características naíf, que encantará a nuestros amigos.
Materiales y útiles necesarios: pinturas plásticas, cajas de cerillas, papel higiénico, rotulador, tijeras, pincel, tablero fino, cerillas de madera, cola blanca y legumbres varias: judias, lentejas, etc. Para pegar las cajas sobre el tablero emplearemos cola blanca.
Como conviene que las casas presenten volúmenes distintos, cortamos distintos
tamaños.
Recortando de un trozo de cartón de canutillo simularemos los montes al fondo.
También para pegar los cartones utilizamos un poco de cola blanca. Vamos componiendo el paisaje.
Para hacer los relieves del terreno arrugamos trozos de papel higiénico. Los pegamos también.
Vamos de esta manera, componiendo el conjunto del pueblo y el paisaje del fondo.
Con trozos pequeños de cartón hacemos los salientes de los tejadillos.
Las estructuras básicas ya están todas colocadas. Vamos a comenzar los detalles.
Con cola blanca pegamos sobre los tejadillos unas cuantas lentejas.
Con ayuda de las tijeras cortamos los palillos a la anchura de las supuestas casas.
Simulamos con la colocación de los palillos las vigas típicas de las paredes de tierra.
Sobre el extremo inferior derecho pegamos algunas judias blancas para simular
rocas.
Damos al fondo un tono amarillento, tras las moles de las montañas.
Con azul y blanco, a nuestro criterio, vamos matizando los tonos propios del cielo y las nubes.
Tenemos ya coloreado el fondo; sólo nos resta la decoración del primer término del cuadro.
A base de los colores marrón y verde oscuro pintamos los volúmenes de los montes.
Por el mismo procedimiento seguimos aplicando color hasta llegar a la parte inferior.
Sirviéndonos de los colores que deseemos matizamos los tonos de los tejados.
Pintamos con un color oscuro las rocas en las parte inferior derecha.
Dibujamos algunos detalles de las fachadas de las casas: ventanas, puertas, etc.
Y repasando con color todo el cuadro, para añadir detalles mínimos, concluimos.
, asi podemos citar la fuente, o la futura remocion de la misma.