Basándonos en la técnica aplicada en el ejercicio desarrollado anteriormente, en este caso nos proponemos realizar un cuadro, mediante el procedimiento de -collage- y sirviéndonos básicamente de elementos textiles. Dos serán las fases de nuestro proceso creativo: la composición del paisaje, llevada a cabo con el ensamblaje de los distintos elementos previamente recortados de las telas y sobre una pieza de arpillera pintada con un color de fondo, y el posterior coloreado del conjunto, con pinturas especiales para telas y buscando contrastes muy acusados. Como es habitual en nuestros ejercicios prácticos, el tema que vamos a desarrollar en el paso a paso es sólo un ejemplo. Con idéntico método de trabajo podremos acometer otros temas e introducir variantes de acuerdo con nuestros deseos y personalidad.
Sugerimos que el cuadro, una vez barnizado, sea exhibido sobre un muro sin la intervención de marco alguno, porque ello disminuiría el acabado rústico natural. Hagámoslo así, y lograremos la admiración de quienes lo contemplen. Se trata de una obra sencilla, compuesta por elementos muy comunes y fáciles de conseguir, pero sumamente gratificante y sugeridora.
Los materiales que vamos a emplear en este ejercicio son: fondo de arpillera, telas de distintos colores y texturas y lanas.
Comenzamos la creación dando un fondo de color a la zona de la arpillera que habrá de ocupar el cielo azul.
Con unas tijeras, recortamos de las telas las diferentes formas para componer los elementos del paisaje.
Con la ayuda de un poco de cola blanca, vamos pegando los motivos a la arpillera, superponiéndolos.
4 Vamos, de esta manera, recreando un paisaje, en el que aparecen montañas, valles, etc.
5 Conviene que las distintas piezas se superpongan en los bordes, para que queden asi más integradas.
6 Para hacer las nubes, remojamos previamente unos trozos de tejido grueso blanco en cola celulósica.
7 Una vez bien impregnada la tela blanca, le damos forma y volumen en su lugar de ubicación.
8 Para hacer unas casitas, recortamos unas piezas rectangulares de lámina de madera.
9 Con la ayuda de cola blanca, pegamos los distintos elementos que componen las casitas.
10 Con pequeños trozos de madera, o pequeños frutos secos, simulamos las tejas que cubren las casitas.
11 Sirviéndonos de pinturas convencionales, damos color a las casitas, destacando sus elementos.
12 Con un color vivo, procedemos a pintar las piezas que simulan las tejas de las edificaciones.
13 Con objeto de otorgar relieves en determinadas zonas, pegamos con cola blanca unas semillas de girasol.
14 Sobre las semillas de girasol, aplicamos una capa de color contrastando con el contorno.
15 Con los colores convenientes, proseguimos la aplicación de pintura sobre otras zonas del cuadro.
16 Con la ayuda de un poco de cola, pegamos en el lugar idóneo las casitas que habiamos construido.
17 Para finalizar la tarea de coloreado, matizamos por algunas zonas, y añadimos detalles.
18 Tras esperar a que se hayan secado los colores, aplicamos una capa de barniz protector.
, asi podemos citar la fuente, o la futura remocion de la misma.